Germán Hernández

 

Germán Hernández, (Guadalajara 1962)

Originario de Guadalajara e integrante de una familia con arraigada estirpe arandense, sus vínculos con los Altos de Jalisco se remontan a linajes gallegos, portugueses y judíos. Desde temprana edad evidenció un marcado interés por las actividades manuales, así como por la interacción directa con la tierra, el agua y los metales, intereses que sentaron las bases de su futura vocación artística. 

En sus memorias vive la tierra roja de Arandas con la que hacía figuras y jugaba con el lodo colorado que ahora se ve reflejado en la intemperización de sus esculturas de acero que tienen como resultado esas tonalidades de la tierra con la que jugaba cuando era niño.

Descubrió la importancia de dibujar a escala en cuarto de primaria, en el colegio Anáhuac Garibaldi, guiado por el profesor Juan Manuel Chavira Larios, experiencia que encendió su curiosidad por la precisión técnica, el dibujo y la representación espacial. A los 16 años trabajó con su tío, el anticuario Alfonso Hernández, esta experiencia lo acercó a realizar obras de arte por encargo y comenzó a comercializar su talento.

Con el paso del tiempo, su formación en arquitectura en la Universidad de Guadalajara, egresado de la generación 1980‑1985, enriqueció su enfoque conceptual, integrando la disciplina arquitectónica a su lenguaje artístico.

La dimensión arquitectónica y escultórica de su obra conecta estrechamente con la propuesta de Mathias Goeritz. En su Manifiesto de la Escultura Emocional (1953), Goeritz sostenía que “la escultura no es un objeto; es un espacio emocional que transforma nuestra percepción del entorno”. Esta idea resuena en el trabajo de Hernández, quien busca generar en cada pieza una experiencia sensorial que trascienda la materialidad y dialogue con el espectador a nivel emocional.

Su trabajo se caracteriza por una fusión entre técnicas tradicionales y propuestas contemporáneas, reflejando una búsqueda constante del diálogo de los materiales en los que se muestre en la obra su temperamento y temperatura; el tono de voz que lleva más de 40 años trabajando para llegar al resultado de sus obras actuales.